Año 1983


OFICIO DE TINIEBLAS de Camilo José Cela.
Según avanza la década de los ochenta unos cuantos colectivos teatrales se consolidan y empiezan a salir de Euskadi, dándose a conocer, naturalmente con muchas dificultades, en Festivales de prestigio y realizando giras. En el caso de Cobaya cabe citar los Festivales Internacionales de Teatro de Marionetas de Mougins-Cannes (Francia), Varna (Bulgaria) y Praga (Chekia), aparte de prácticamente todos los del Estado.
En 1983, hartos de actuar en frontones (¿Cuándo se ha visto jugar a un pelotari en un teatro?) y de intentos de exigir una política teatral y cultural al Gobierno Vasco, a base de mucho trabajo y muchas reuniones de la Coordinadora de Grupos de Teatro de Euskadi, cinco grupos deciden unirse en un trabajo conjunto que dé una muestra de la capacidad de creación y gestión a los responsables de la Cultura.
OFICIO DE TINIEBLAS de Camilo José Cela es la obra que presenta Ramón Barea. Fueron las compañías Cobaya, Karraka, Kukubiltxo, Orain y Teatro Estudio quienes aportaron sus efectivos para realizar una producción con amplio elenco y dirección de Ramón Barea. Su estreno, que despertó todo tipo de expectativas, supuso todo un éxito y sirvió para que "Oficio de Tinieblas" se presentase en todas las capitales vascas y en el Festival de Otoño de Madrid, donde también fue bien recibido, contribuyendo a la apertura de nuevos horizontes para el teatro vasco.
Sin duda, un referente dentro de la evolución de la producción teatral en el País Vasco.



OFICIO. Grupo actores

En plena representación de OFICIO DE TINIEBLAS, de izquierda a derecha: Alex Angulo, Nati Ortiz de Zárate e Itziar Lazcano de Karraka, una actriz irreconocible que bien pudiera ser Iñaque Irastorza y el ya fallecido Juan Mari Segués, ambos de Orain, Patxi Gaztañaga y, tras su mano abierta, Juan Viadas de Cobaya, César Saratxu, Santi Burutxaga y Ramón Ibarra de Karraka que rodean a una actriz.... ¿quizás Ana Soriano? (seguro algún internauta podrá confirmarme), y Juanjo Corrales de Cobaya.
 


OFICIO. Ángeles


En varias escenas de la obra, la mesa de control daba luz y sonido a una estructura de mecanotubo de unos 6 metros de altura, cubierta por detrás con un paracaídas desplegado y con plásticos translúcidos por delante, en la que se movían ángeles.
Contra lo convencional, las actrices desnudas lucían unos hermosos penes, mientras que los actores también desnudos intentaban lucir unos burdos pechos, hechos a toda prisa por los trabajadores de la gomespuma de Kukubiltxo. Eso sí, todas-todos, con unas alas divinas.
Mientras los actores y actrices de Cobaya y Teatro Estudio hacían gala de sus posibilidades de expresión corporal, con un machacón ritmo demoníaco Felipe Loza de Karraka y Javier Pérez de Cobaya, micrófonos en mano, abrumaban a los espectadores con unos apabullantes textos, gritados más que recitados.




Pasen y vean.
El Morquillas acogió en el Aula de Cultura de la CAM de Bilbao, entre el 31 de Enero y el 5 de Febrero de este año, a 6 directores vizcaínos de teatro (bueno,... ehte.... Claudio era vizcaíno... de adopción. Un abrazo, Claudio, allá en el cielo que estés), con prólogo de Pedro Barea.
Aparte de alguna erratilla en el interesante programa, como apellidarle Perea a Carlos Panera, poner en boca de Ramón Barea: organizé Cómicos de la Lengua, llamar Guetxo a Getxo, COBAYA se presentó en bloque, como grupo director e hizo su exposición con una celebrada actuación. Recuerdo que no entraba ya ni un alfiler. Creo que fuera hacía un frío polar, por no decir de cojones, que no es propio en una página web.
Señalar la participación de COBAYA y Jaime Romo como entes ajenos, aunque la historia demostrará 26 años después, que esta disociación era pura entelequia: COBAYA EN LA PUNTA DEL NABO VERDE.

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